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LOS INCIDENTES EN EL LÍBANO DEJARON OCHO MUERTOS

Un juez ordena la detención de 17 personas por los disturbios del 'Domingo negro'

  • La premura de los resultados se explica por la intensidad de la crisis política
  • Podría desvelarse en los próximos días si hubo o no francotirados de un tercer bando

Vídeo de los disturbios en pasado 27 de enero.

Actualizado domingo 03/02/2008 11:41 (CET)
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MONICA G. PRIETO

BEIRUT.- El juez castrense libanés Jean Fahed ha ordenado la detención de 17 personas, entre ellas once militares y seis civiles, relacionadas con los disturbios acontecidos hace una semana en Mar Mijail, uno de los sectores del suburbio chií de Chiah, al este de Beirut, que costaron la vida a ocho personas y dejaron decenas de heridos en lo que la prensa libanesa ya ha bautizado como el 'Domingo Negro'.

"Tras los acontecimientos que tuvieron lugar el 27 de enero, la policía militar ha ordenado el arresto de tres oficiales, dos suboficiales y seis soldados, así como seis civiles", se explicaba en un comunicado difundido en la prensa local. Según el texto, otros 29 civiles que habían sido interpelados tras la manifestación que derivó en un intenso tiroteo ya han sido liberados, aunque los seis citados "han sido arrestados por atentar contra el orden o por tenencia ilícita de armas".

La premura de los resultados se explica por la intensidad de la crisis política que padece el Líbano, según muchos analistas llevada a un punto sin retorno tras los acontecimientos del pasado domingo. Todas las víctimas de aquella jornada, que empezó con protestas en teoría motivadas por los cortes de luz y el encarecimiento de la vida, eran miembros de los partidos chiíes Amal y Hizbulá, en la oposición, además de un socorrista. Todos recibieron heridas de bala en un incidente cuyo inicio fue confuso y que es motivo de nueva confrontación entre mayoría y oposición.

El 'Domingo negro', el Ejército fue desplegado para contener las protestas de Mar Mijail, un distrito chií situado enfrente del cristiano de Ein Al Rumaneh, casualmente escenario del inicio de la guerra civil de 1975-90. Los manifestantes, un centenar de jóvenes, habían cortado la ruta con neumáticos ardiendo y los soldados, cuyo oficial al mando era chií según la prensa local, anunciaron que iban a abrir la vía. Comenzó una discusión interrumpida, según los testigos consultados por elmundo.es, con un disparo que mató al activista de Amal Ahmad Hamza.

Su muerte desató fuertes enfrentamientos con el Ejército y también amagaron con extenderse al Ein al Rumaneh, ya que todos los presentes, incluidos los periodistas que cubrían los disturbios, afirman que el disparo mortal provenía de un francotirador apostado en el barrio cristiano. De ahí que Hizbulá y Amal acusaran a una tercera parte de haber iniciado un tiroteo que sin duda pretendía implicar al Ejército, hasta ahora la única institución multiconfesional del Líbano y neutral en la reyerta –por ahora verbal- entre mayoría y oposición, y exigieran una investigación que esclareciera si participaron o no civiles en los incidentes.

La gravedad de los hechos es tal que dos indagaciones fueron abiertas: una militar y otra civil. En total, 85 vecinos y 120 militares que participaron en el incidente fueron interrogados. Según el canal de televisión LBC, en una terraza de Ein al Rumaneh fue hallado un fusil de asalto kalashnikov AK 47 con mira telescópica y una sola bala en su cargador. El arma que usa el Ejército libanés es el fusil M 16, de fabricación estadounidense. Según el diario As Safir, al menos cuatro de las balas extraidas por los forenses de los cadáveres eran de AK 47 (entre ellas, la que mató a Hamza), otras tres provenían de un M 16 y el resto se perdieron tras salir de los cuerpos o se desintegraron parcialmente.

Hace falta esperar al resultado de la investigación, que ya obra en manos del jefe del Ejército Michel Sleiman y podría desvelarse en los próximos días, para saber si hubo o no francotirados de un tercer bando y si la oposición chií se contenta con las indagaciones o usa sus resultados para enfrentarse con Sleiman, candidato de consenso a la Presidencia del país, cargo vacío desde finales de noviembre. Según informes preliminares citados por el diario libanés An Nahar, en los mismos no se confirma la presencia de francotiradores.

No ha trascendido la confesión religiosa de los arrestados, aunque esa puede ser la clave que satisfaga las exigencias de Hizbulá y Amal y termine de complicar su enfrentamiento con la mayoría suní-druso-cristiana en el poder. Tampoco se ha confirmado si entre los detenidos hay miembros de las Fuerzas Libanesas, partido cristiano en la mayoría a quienes muchos acusan de estar tras el disparo que mató a Hamza para quebrar la confianza de la secta musulmana en la institución militar y convertir a ésta en un bando en una más que probable nueva guerra civil.

Lo cierto es que muchos chiíes ya ven a los soldados como parte en liza, como demuestra el hecho de que, en esta semana, hayan sido arrojados al menos cuatro artefactos explosivos contra posiciones militares en los barrios de Ein al Rumaneh, Tayuneh, Shatila y Mazda y cuatro granadas de mano contra una posición militar situada en el sector de Saint Therese-Hadatz, una de las cuales no llegó a explotar. El sábado de madrugada, dos soldados resultaron heridos cuando un hombre armado abrió fuego contra ellos cerca de Galerie Semaan, en el barrio de Chiah.

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